La playa del dique en El Cadillal volvió a llenarse de música y color con la cuarta edición del Carnaval de la Familia Gladys Medina. Aunque una llovizna persistente cubrió el cielo tucumano durante buena parte de la tarde, el festejo se desarrolló sin complicaciones, con algo menos de público del esperado. Muchos visitantes que habían llegado en auto optaron por dar la vuelta y regresar a sus hogares ante la amenaza de lluvia.
El escenario montado frente al lago ofreció una postal distinta: paraguas abiertos entre reposeras, camperas livianas y familias que, pese al clima inestable, decidieron quedarse a celebrar. Desde temprano comenzaron los shows musicales que marcaron el pulso festivo de la jornada.
El Dúo Tafí aportó el repertorio tradicional, con zambas y chacareras que invitaron a los primeros bailes sobre la arena húmeda. Luego fue el turno de Los Avelinos 3G, que desplegaron su estilo festivo y levantaron la temperatura del público con clásicos del cancionero popular.
Uno de los momentos más esperados llegó con la presentación de Gladys La Bomba Tucumana, quien hizo vibrar el predio con su energía característica y una batería de éxitos bailables. El querido folclorista Christian Herrera, también sumó un repertorio romántico y popular que no deja de conquistar al público tucumano, que lo sigue fielmente en cada una de sus presentaciones en la provincia. El festival cerró con la impronta festivalera de Sergio Galleguillo, que convirtió el gris del cielo en una verdadera celebración carnavalera.
La lluvia fue tenue pero constante. No alcanzó para suspender la fiesta, aunque sí para modificar el paisaje habitual del verano en el lago. Aun así, la música se impuso y el carnaval volvió a tener su cita frente al espejo de agua.
Fiesta en la capital: cumbia en Central Córdoba
En la capital tucumana, la celebración tuvo su epicentro en el estadio del Club Atlético Central Córdoba, que se transformó en una pista de baile multitudinaria durante la Gran Fiesta de Carnaval. También allí la llovizna marcó la noche y condicionó la asistencia: si bien el evento se desarrolló con normalidad, las tribunas mostraron algunos claros y el movimiento en los accesos fue más ágil que en otras ediciones.
A partir de las 20, el estadio comenzó a latir al ritmo de la música tropical y popular. La gran protagonista fue Karina La Princesita, una de las voces femeninas más convocantes de la cumbia argentina. Con su repertorio de clásicos románticos y temas bailables, logró conectar con el público que desafió el clima y respondió coreando cada canción.
La energía se potenció con la presencia de Euge Quevedo junto a La Banda de Carlitos, referentes del cuarteto cordobés, que transformaron el campo de juego en una verdadera pista de baile. La noche continuó con el show de Daniel Agostini, histórico de la movida tropical, y las presentaciones de Los Herrera y Vacomoloko, que mantuvieron el clima festivo hasta entrada la madrugada.
A diferencia de otros carnavales con clima despejado, esta vez el público se movió con cautela. Muchos llegaron más tarde de lo previsto y otros esperaron hasta último momento para decidir si asistir. Sin embargo, a medida que avanzó la noche y la lluvia se volvió apenas una bruma intermitente, el campo comenzó a poblarse de grupos que bailaron sin preocuparse por el piso húmedo. El carnaval, aun con paraguas y camperas livianas, encontró su ritmo y sostuvo la celebración hasta bien entrada la madrugada.